Juegos en pareja

La mitad del catálogo de juegos para beber está pensada para grupos de seis para arriba, y se nota en cuanto sois solo dos: sobran turnos, sobran categorías, sobra el rato de esperar a que le toque a alguien que ni está. Un juego de beber para dos tiene que arrancar rápido y no depender de que haya más gente alrededor para tener gracia. Estos tres cumplen esa condición porque piden mínimo dos jugadores, no tres ni cuatro.

Yo Nunca, cara a cara

Siendo dos, Yo Nunca cambia de tono: ya no es adivinar quién del grupo hizo qué cosa, es enterarte tú directamente de algo del otro. Con dos personas se lee más lento, con más silencios, y esos silencios son justo lo que hace que el juego funcione en pareja.

Yo Nunca

Yo Nunca

Confiesa o bebe

2+ jugadores

Dedos a Cero, puro pulso

No necesita nombres ni categorías, solo un dedo cada uno y una cuenta atrás. Es de los pocos juegos que ganan siendo pocos: entre dos, cada ronda dura literalmente segundos, así que se puede repetir sin que canse.

Dedos a Cero

Dedos a Cero

Quita el dedo justo a tiempo

2-6 jugadores

Verdad o Reto, sin terceros

El móvil sigue repartiendo turnos aunque solo haya dos nombres en la lista, así que nadie tiene que decidir a quién le toca. Y sin público delante, algunas preguntas salen distintas.

Verdad o Reto

Verdad o Reto

Confiesa o atrévete

2+ jugadores

Preguntas rápidas

¿Estos juegos están pensados solo para dos personas?
No, admiten más gente si se une alguien, pero los tres arrancan perfectamente con solo dos jugadores, que es lo que no todos los juegos de la lista permiten.
¿Cuál va mejor si nos acabamos de conocer?
Verdad o Reto, porque las cartas van subiendo de intensidad poco a poco en vez de ir directas a lo personal desde el primer turno.
¿Y si ya lleváis tiempo juntos?
Yo Nunca saca más jugo cuando hay historia compartida detrás: las confesiones tienen más gracia cuanto más se conoce el otro.